lunes, 18 de agosto de 2014

Abre los ojos

Estamos teniendo el mismo sueño pero en lugares distintos.
Yo te espero en cualquier lugar vacío y tú llegas cuando estoy a punto de irme.
La verdad sólo quería que me dijeras que sí.
Por si las dudas.
He tenido este sueño días seguidos,
semanas enteras.
Otras veces he vagado por los sueños de otros hasta encontrar el nuestro,
rendido bajo el pensamiento de que nadie se acuerda de él.
Ya hemos estado aquí antes.
Ya he sonreído en este sueño,
ya te he abrazado en este sueño,
ya nos hemos perdido en este sueño,
ya he escrito este dónde, este cómo y este cuándo
y sigo despertándome siempre en la misma parte.
Dime qué hay después de abrir los ojos.

lunes, 30 de junio de 2014

"Ven"

Se me nublan las ideas mientras pienso en la huida.
La nostalgia esquiva de no tenerte
me lee las manos como un libro de poesía que no terminas
porque sabes que ninguna de las próximas veces
va a volver a ser la primera.
Tengo heridas abiertas
como puertas a bares de los que nunca quieres salir;
bebes y te prometes que será la última vez
que te prometes que será la última
porque en realidad no quieres olvidar
y eso está bien,
porque el pasado es lo único que queda cuando te dices a ti mismo:
"vamos a hacer como si no pasara nada
porque en realidad pasan demasiadas cosas".
Sigo siendo poca cosa para arreglar toda esta mierda,
las personas siguen conformándose con ser sólo eso,
el mundo siguen siendo 4 capitales que no hemos destrozado juntos
y tú sigues siendo uno de los motivos más bonitos por los que luchar.
Pienso que cada uno olvida inversamente a lo que quiere:
si olvidas todo
no has querido nada.
Me pesa el paso del tiempo
y no sé si es por inercia
o por no pasarlo contigo,
por las horas muertas, es decir sin ti,
por los sueños dormidos,
por las pesadillas donde me convierto en un reaccionario más,
por la única palabra que quiero que me digas: "ven".
Ven a soñar hasta que la realidad se despierte.
Ven, porque no pienso dejar de esperarte.
Ven y no me preguntes qué me pasa,
se me ha olvidado como se define una duda.



jueves, 5 de junio de 2014

Ni siquiera la luna

Hoy he visto a la luna pedirle tu número
a la chica que te miraba al salir del metro.
Pero yo no se lo he dado.
Tú llevabas unos vaqueros caídos,
el pelo despeinado
y la sonrisa del que sabe ser feliz.
Llevabas además los ojos llenos de injusticias
que hubieses deseado no ver nunca
y las manos llenas de motivos para que así fuese.
Llevabas, en la boca, todos los sitios en los que siempre he querido estar
y en los bolsillos todo lo que te quedó por decirme a mí
y todo lo que te queda por decirle al mundo.
Llevabas el único corazón al que se dejó el mío
y la mirada del primero que supo mirarme y no sólo verme.
Por eso yo sigo menospreciando cualquier mirada que no sea la tuya,
sigo buscando entre colores el verde
y sigo intentando explicarme
frente a un mundo que no tiene explicación.
No tengo miedo
pero me faltan excusas
para empezar a mostrar
que sólo he aprendido a querer
sin propiedades ni trabas
porque es lo que significa el amor
y lo que yo espero de él.
Me faltan excusas
pero me sobran palabras para decir
que soy cualquier vaivén que no sabe lo que quiere
cuando vosotros sois lo que no quiero.

Contigo sé todo lo que tengo que saber:
que te quiero
y ni siquiera la luna puede hacerlo mejor que yo.



domingo, 11 de mayo de 2014

Replay



Voy en blanco
mientras espero a que alguien pase y ponga en verde los semáforos de mi vida.
A que alguien me la cambie.
A que seas tú otra vez.
Que la vida son dos días
y es muy fácil enamorarse, o eso dicen,
pero la mía son siete
y esos fueron los días que tardé yo en enamorarme de ti.
El primer día me enseñaste a querer ser lo que ya era.
El segundo aprendí que todo lo que quería hacer en mi vida
era mirar la tuya.
El tercero se fue volando detrás de nosotros,
y el cuarto nos emborrachó tanto
que nos hizo olvidarnos de cuando llegó el séptimo.
Entonces empezamos el juego
y ni siquiera sabíamos a qué estábamos jugando.
Nos quemamos,
y nos olvidamos de lo que éramos fuera de él.
La partida se acabó
pero reiniciamos una y otra vez
porque todo era precioso, alegre y valiente
como tus ojos cansados un día de agosto.

Reiniciamos y los días se hicieron meses
y los meses corazón
y el corazón se nos fue de las manos.
La distancia se hizo pequeña,
como los días se hicieron largos de no verte,
y las sonrisas tan grandes como los sueños que compartimos.
Pero la realidad se superpuso
y los sueños se hicieron pequeños,
y el corazón se nos volvió a ir de las manos.
Esta vez directo al suelo.
Ahí nos dimos cuenta de que el juego era la vida
y de que esta vida no era para nosotros dos.
El Game Over se apoderó de nosotros
y no tuvimos más remedio que dejarlo pasar,
que dejar pasar el tiempo.
Y la luna dejó de juntarnos las noches
y todo se volvió simple y común,
como antes de que tú aparecieras,
como ahora que ya no estás.
Como una ciudad con los semáforos rotos
y ni rastro de la única persona que los puede arreglar.

viernes, 18 de abril de 2014

Lo de ser o no ser

He visto al futuro olvidándose de mi.
Le he tirado una piedra
y otra
y otra
para ver si me escucha ,
para ver si rompe el cristal que me separa de la vida que esperaba,
para que se destroce, de una vez,
o me deje sus trozos para poder sangrar a gusto.
Juntos.
Yo y cualquiera que no tenga miedo de hacerlo conmigo.

Creces y te prometes ser mejor persona,
estar siempre con los tuyos,
enamorarte del que se lo merezca,
no defraudar a nadie,
pero al final sólo queda una versión de ti misma
con la que nunca saldrías a bailar.
Lo siento.
No soy la más guapa,
ni soy la más lista,
ni siquiera la mejor versión de mi misma.
No soy lo que esperabais
y eso es lo que ahora quiero ser.
No soy lo que digo,
no soy lo que hago,
soy lo que pienso
y por eso a veces te miro sin mirarte
porque todo lo que pienso empieza y termina en ti
como un circulo vicioso
donde el vicio son tus ojos,
donde el centro de todas las respuestas
son las preguntas que nunca he querido hacerte.
No me gustan las bodas,
ni las cenas,
ni los padres,
ni nada que tenga un nombre que no le haya puesto yo.
No me gusta el dinero,
no me gusta la policía,
no me gusta la gente,
no me gusta el mundo.
No quiero ser lo que todos son.
No quiero ser la chica por la que nosequién hizo nosequé.
No quiero ser la chica a la que le escribías poemas.
No quiero llorar en ningún poema.
Por eso ahora
voy a pasar por la vida
con el corazón a rastras y no en el pecho,
porque he aprendido a perder ganando
porque cuando sólo sabes perder
ganar es haberlo intentado,
porque cada paso que he dado
desde que me lo pisaron
ha sido un simulacro de volver a ser lo que era.
Entero y valiente
frente a una vida que siempre ha sido preciosa
y a la que yo nunca me he atrevido a llamar.

 

 

viernes, 28 de marzo de 2014

Vinilos

Me encanta bailar
pero soy la parte rayada del disco de tu vida.
Paso, una a una, las canciones
hasta llegar al estribillo que te recuerda a mí
a ver si encuentras así
algún motivo para volver.
Leo, uno a uno todos tus poemas
a ver si encuentro algo que me diga por qué ya no me escribes
y vuelvo, una y otra vez,
al mismo punto muerto.
Al punto donde nos dejamos morir.
Creo aprender a vivir sin ti
y aparece de repente,
golpeándome,
cualquier recuerdo en el que sonríes
y ya sólo recuerdo la salida de emergencia,
y la forma en la que me mirabas cuando me iba,
y como sonreíamos mientras nos creábamos las heridas el uno al otro.
Subo entonces al piso más alto de mis miedos
y grito que te quiero
porque, después de perderme a mi misma,
ya no tengo nada que perder
excepto el tiempo que tú
no vas a perder conmigo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Ojeras


He soñado con ciudades vacías
donde los edificios no eran más altos que nuestros sueños,
donde nosotros éramos los dueños del tiempo,
donde la distancia juró no volver a vernos.
He soñado con ciudades donde la libertad
paseaba con nosotros de la mano,
donde llevábamos la tristeza debajo de los pies,
donde los valores se nos caían de los bolsillos.
He soñado con ciudades vacías de gente
y llenas de personas,
donde los que se miraban eran los corazones y no los cuerpos,
donde lo normal era follarse a las mentes,
donde lo raro era tener el corazón intacto.
He soñado con ciudades donde los que presumían
eran los que lo tenían roto,
como heridas de guerra,
como unas zapatillas desgastadas de tanto vivir.
He soñado con ciudades con derechos para todos
donde la única ley era ser libres,
y felices,
para elegir si querer serlo o no.
Donde sentirse lleno,
donde beberse hasta la última gota del vaso,
donde la vida era dar y recibir
y no recibir para dar luego.
He soñado con ciudades donde lo normal
era vestir ojeras,
donde las flores colgaban de las puertas,
donde escapar
era descender por ellas.
He soñado con ciudades en blanco y negro,
con ciudades en ámbar,
con ciudades tan azules como el cielo.


He soñado con ciudades sin guerras,
no me pidas que no duerma.
Me enamoraré de aquel que me lo prometa.