miércoles, 27 de abril de 2016

.

Hay detrás de cada"no puedo"
mil niños jugando con tus miedos,
un mundo que gira sólo con el combustible 
de nuestras lágrimas y nuestro sudor
y un corazón esperando que suspires
para sentir que no está solo en esta hoguera de esperanza.
Hay, detrás de cada meta que nos imponemos
un cartel de "prohibido pasar"
que nos pone tanto como cualquier cadena,
la rutina que la construye,
nuestras manos que la aprietan
y una voz saliendo de tu cuerpo que ni siquiera puedes reconocer:
"caminamos sin saber a dónde,
caminamos sin saber,
caminamos...
no sabemos caminar sin saber a dónde".
Y un día la luz cegadora del sol entrando por la ventana
trae consigo sonidos que no conocías;
el eco de tu alma despertando,
y una puerta entreabierta que aparece ante ti
junto con un botón que activa lo que tú quieras,
sólo lo que tú quieras.
Grítalo y aprieta.

domingo, 13 de marzo de 2016

Lo peor del dolor no es sentirlo,
sino echarlo de menos.
La nostalgia es lo que sientes cuando pierdes algo que forma parte de ti,
yo lo perdí, al dolor,
después de muchas noches durmiendo a mi lado, escribiendo poesías con mi nombre, arrastrandose por mi cara en forma de lágrimas,
lo perdí, como a tantas cosas,
como todo lo que sentí entre esos dos veranos que pusieron mi corazón del revés,
como a mí misma.
Hace tiempo que me busco en este cuerpo que late por costumbre
y no por necesidad;
ni siquiera puedo llamarme humana
porque los humanos lloran
y yo ya no sé cómo hacerlo,
tampoco reír
aunque parezca que lo hago,
mirad a través de mis ojos
dentro no hay nada,
sólo el eco de una mujer encerrada
que súplica sentir algo.

sábado, 5 de diciembre de 2015


Hace tiempo que dejé de buscar un mundo mejor
porque este me escogió a mí
y no creo en las casualidades.
Aprendí a amar a través de unos ojos verdes y tierra
que me enseñaron que la única forma de cambiar lo que nos rodea es amándolo;
sólo así tendremos la fuerza necesaria para conseguirlo.
No quiero escoger el camino fácil, encauzarme en la ira,
cubrir todo del cemento que nos encierra
y terminar diseñando mi propia jaula.
No estoy dispuesta.

Tengo el verde de sus ojos clavado en los míos
como un filtro natural de magia
para teñir todo de naturaleza y calma, de esperanza,
de en esencia pura,
de sentimientos sin contaminar.
Tengo la tierra de las semillas que crecían en su mirada
en las manos
para acariciar con ella todo lo que toco
y que el orgullo de quienes la trabajan haga de su voz la melodía que todos elijamos.
No elegí este mundo,
pero sí elijo esta vida.
Elijo cambiar, elijo crear,
elijo amar.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Balas en las fronteras(como LCDM)


Lo encontré corriendo hacia mí cuando escapaba.
Me encontró, de frente, a la vez que la vida que venía a buscar
y se asustó de mis cicatrices de cadenas
de la cara oculta del ocaso
del gris del cielo que nos arropaba.
Me miró un segundo
y pude ver su futuro en un océano rojo sangre,
lleno de cadáveres más vivos
que los corazones de lxs asesinxs;
lxs que osan controlarme,
años de lucha hundiéndose
arrastrando su cuerpo
hacia el horizonte que esperaba
su alma salvaje.
Lo encontré, cuando escapaba,
por un camino marcado con mis huellas
y las de todxs
escapando de un fantasma que me sonrió
como recordándome quién era yo
y a que lado del mar pertenecía,
ignorando por completo el color de mis lágrimas.
Él se encontró con mi camino
y marcó sus pasos
para no olvidar su pasado
y poder moldear el porvenir.
No sabía que la tierra que pisaba
era hipocresía vestida de ensueño.
Me habló de la historia que abrazaba,
de los lazos de su pueblo,
de su viaje hacia ningún lugar
del arder del corazón cuando vives sobreviviendo.
La rutina es el reloj que más me quema” le dije,
y él me respondió que había dejado de contar el tiempo
cuando supo que este también se compraba con dinero.
Justo lo que no tenía.
Me cogió la mano
y se sorprendió de lo real de mi tacto;
había llegado a pensar que al otro lado del estrecho
hasta el sol amaba sólo su reflejo.
Tampoco se equivocaba.
Sólo sus manos heridas de vallas fronterizas
consiguieron lo que ningún otro aquí:

empezar a romper mis cadenas.


jueves, 3 de septiembre de 2015

-

Han pasado muchas cosas
pero han pasado
y no he podido parar ninguna.
No he descubierto nada nuevo sobre mí
en todas estas lunas a solas con mi cabeza;
no hay ninguna habitación ahí dentro
que ansíe algo más que la revolución.
Esta mirada se pierde
en un mirar hacia adelante que no existe. aún.
En un mirar hacia atrás que, a veces,
vuelve a sonreírme con timidez.

martes, 18 de agosto de 2015

No sé si me equivoco buscando la libertad
en una sociedad que está atada,
si debería jugar con las cuerdas,
si debería apreciar el sol a través de ellas.
No sé si es este cristal
un espejismo de mis sueños,
si en mi cabeza caben más ganas
de las que existen ahí fuera
si las únicas redes que me encierran
son las que aparecen al pensar en una tierra sin fronteras.
En este pensamiento aislado
sólo puedo ver mil letras ondeando;
no estoy sintiendo nada nuevo.
Alguien inventó la libertad hace tiempo
y no nos enseñó cómo amarla.
Sólo nosotros lo sabremos, supongo.
O sólo yo la deseo, no lo sé.
Quién puso las reglas y para qué,
a quién le rindo cuentas de mis excesos,
quién esta fuera de todo: ¿yo o ellos?,
quién se equivoca de dirección
si es que alguien lo hace.
Nunca sentiremos lo mismo
y nos seguimos empeñando
en poner un nombre a los sentimientos.
Yo no sé a dónde voy,
pero sí sé a dónde nunca iría.
No quiero vivir entre 4 líneas pintadas en un suelo
que me pertenece porque algún cualquiera lo dijo,
porque las pintó otro cualquiera
que sólo pensaba en él y en su "ellos",
que nunca pensó en mí.
Quiero dejarme los nudillos
en borrar el camino que me marcaron.
Dame una tiza,
voy a pintar un circulo sin ningún continente y mil mares
que sonría diciendo:
"aquí estoy, sólo hacía falta dibujarme."



lunes, 3 de agosto de 2015

Había un cielo entre tú y yo
pero tampoco ahí cabían mis ganas,
mis lamentos de tiempos fugaces,
mis lazos para no atarte.
Había un cielo, en el que tus sonrisas latían junto a mi fe, 
en el que no pensábamos en sentir, un cielo en el que juramos volar siempre hacia el mismo horizonte;
aunque fuese lejos y hubiese países y fronteras
y personas y años de por medio
y un ejercito de miedos que no iban a censurar nuestra sonrisa.
Caímos en las primeras redes
y ninguno de los dos lo llamó injusticia.
Lo dejamos estar, lo dejamos hacerse escombros.
Lo dejamos morir de tanto regarlo primero
y de negarle hasta las lágrimas luego.
No se acabó el amor,
se cortó la raíz cuando ella nos estaba respirando
y ni siquiera fue a tiempo.
Y esa no fui yo.
Aún me veo salvándote de cualquier guerra antes de recordar cómo me llamo.
Es mi forma de decir que el tiempo pasa y no lo veo,
que los sentimientos se transforman pero no mueren,
que los años se me escapan de las manos

pero el corazón sigue suspirando siempre por los mismos colores, 
que sigue arrojando sentimientos antes de que yo los sepa nombrar.
Que esta nostalgia ya a veces consigue hacerme sonreír

y no me va tan mal.