jueves, 12 de febrero de 2015



Estoy escuchando una canción a piano,
cuatro notas con un mundo debajo
y otro encima de los dedos que las tocan
y me pregunto si acaso el amor
no es sólo lo que me provoca la música
cuando no puedo encontrar la forma de describirla.
Hablamos del amor como si supiéramos algo de él,
nos refugiamos entre sus brazos,
le escupimos en la cara con frases que nos inventamos
para justificar nuestras actitudes humanas.
Despreciables a veces, sólo por eso,
por ser humanas.
Lo encerramos entre 4 paredes llenas de colores y luces
y nos enseñamos a tratarlo así, preso,
le enseñamos a ser feliz así: encerrado.
Pero los colores no dejan de ser opacos
y la opacidad algo que no nos deja ver lo que hay al otro lado.
Las miradas no se dirigen a lo que tenemos en frente
sino sólo a aquello que queremos mirar
y por querer tengo los ojos llenos de tanto
que no sé elegir que guardar para siempre.
Me perturba el paso del tiempo,
los cambios sobre mi espalda,
acabar encerrada en el echar de menos,
dar un paso hacia delante y cinco hacia atrás.
Me perturba lo que pudo ser y no fue
lo que podrá ser y por mi culpa no será,
ir un paso más allá del destino
y que nunca me lo perdone,
equivocarme de persona, de lugar, o de palabra.
Me perturba el ruido de las mentes ajenas,
no poder entender la tuya,
el silencio de algunas palabras.
Me perturba sentir, a veces,
que ya no nos queda nada.

lunes, 19 de enero de 2015

Desentiendo


 Sentir desde dentro,
pensar desde fuera
nunca un mismo latido fue tan diferente.
Estoy leyendo mi presente entra taquicardia y taquicardia,
sólo pienso en el pasado cuando nada me hace acelerarme en el ahora
y entre todo este humo que rodea mi mente
veo álitos del futuro que me espera.
Abro mi mente a un corazón nuevo
para sentir mucho más allá
del convencionalismo del amor.
Abro mi mente,
y vuelo entre recuerdos y sueños
que se juntan en algún punto de ese destino
en el que nadie cree pero que todos sufren.
Desentiendo el amor porque lo conocí contigo.
Aprendí a querer más allá de carreteras,
a sonreirle a la imagen de mí misma imaginándote en el espejo,
a entender ciertas palabras como un beso,
a sentir con la intensidad de tener los minutos contados.
Desentiendo el amor como posesión,
el amor como rutina,
el amor como eternidad,
el amor que se vende.
Desentiendo el amor sin amistad,
el amor publicitado,
el amor como escusa.
Desentiendo cualquier definición,
desentiendo el amor hacia una sola persona.
Amo al que amé y al que amaré en el futuro.
Amo cualquier tierra hostil
por la historia que tiene que contar,
amo cualquier tierra virgen
por la que será contada
cualquier amanecer,
cualquier regazo de aire pegándome en la cara.
Amo tanto el lugar donde vivo
como el sitio que nunca pisaré
porque la patria es sólo un invento
y el amor que muchos sentís
una simple actitud aprendida.
Amo el mundo y amar de todas las formas posibles.
Desentiendo el amor
porque es necesario para poder sentirlo.
Desentiendo el amor y ahora sí me siento libre,
y por fin entiendo que la soledad no es más que el canto de una sirena triste,
que la muerte no es más que un pobre hombre que no existe sin la vida,
y que la felicidad es ese ideal por el que todos luchan
mientras tú escondes el sol entre tus dientes.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Principios


Al principio yo sólo quería ser feliz.
Quería una casa, un coche y un marido perfecto
al que créeme, seguro, no se parecía a ti.
Al principio creía en la magia y en las personas,
creía en el mundo y en lo convencional,
creía que en algún lugar de otro continente todos los días salía el sol.
Al principio yo quería escribir,
solía decir que mi sueño era ser columnista,
solía creer que con las palabras alguien me iba a escuchar.
Al principio, un día, deje de ser principio
y en un acto cotidiano encendí la tele.
Los segundos posteriores me parecieron una eternidad,
siglos de sufrimiento en dos segundos de una noticia
que se me iba a olvidar con la siguiente.
Luego vinieron más segundos,
más sucesos,
más personas.
Luego vine yo, la que está aquí ahora:

Quiero utopía,
una vida sin depender de una tarjeta visa,
que no sea siempre el hombre el que mira,
poder ser feliz sin tener que suplicarle al de arriba.

Quiero que pequemos de altruísmo,
que no nos parezca lógico el egoísmo,
que ningún fascista llegue a ser ministro
que el más tonto no explote al más listo.

Ilegal no es pasar droga,
es jugar con la vida de una persona.
No os creo nada y no es culpa vuestra,
es esta sociedad asesina de metas.

Estoy cansada de tanta hipocresía,
de que la pena os dure menos que una raya de cocaína,
de que os vendáis al sistema con una sonrisa,
de tener que escuchar siempre las mismas poesías.

Quiero vivir sin cobardía,
que la lucha sea nuestro día a día,
que no haya gobernantes creyéndose mesías,
que ningún perro policía me ponga la mano encima.

No quiero ni rey, ni ley, ni amo,
ni ninguna persona al servicio del estado.

Quiero viajar muy lejos,
recorrer cada rincón de este mundo viejo,
encontrar un corazón salvaje en cada estación de metro,
sentir que aún podemos arreglar esto.
Quiero saberme completa,
entender que la vida no es más que tener en los bolsillos las maletas,
llenarme de experiencias,
aprender nuevas creencias,
pedirle a mi cabeza respuestas
y encontrarte a ti.
Soñar contigo,
tenerte lejos,
sentir que caminas junto a mí.
Contarte mis sueños,
que me mires como si fuesemos nuevos,
enseñarte todo lo que soñamos vivir.

Sé libre,
vive el momento,
no olvides decirme que sí.
No te pierdas nada,
respira todo lo bueno que nazca,
y acuérdate de mí.




viernes, 14 de noviembre de 2014


No me he olvidado de ti
es sólo que en este tiempo nuevo,
de días largos y noches cortas
de caras nuevas y corazones conocidos
nos volvemos a ver,
cambiados,
siendo nuevos en nosotros dos
después de haber sido otros,
intentando no sentir tanto,
no echar de menos de la misma forma,
no recordar el poema que nos hizo llegar aquí.
Tratamos de decir más palabras de las necesarias
para ocultar lo que dice nuestra cabeza,
nos miramos y cerramos los ojos
o miramos hacia otro lado,
dejando entrever un momento
que será cuando nosotros volvamos a ser nosotros mismos:
esos chicos que una noche dijeron 'sí'
y otra noche muy lejana
dijeron del amor
cosas que nunca creyeron que dirían
cuando se vieron por primera vez.
No me he olvidado de ti,
sigues siendo protagonista de todas mis historias mentales,
todas las caras me parecen la misma si no es la tuya.
El olvido está lejos de besarme

porque no tengo ninguna intención de dejarle pasar
a este desierto lleno de emociones
que llamo vida
con una sonrisa rebelde
y la cabeza llena de pájaros,
alejada del temor,
cerca de cualquier precipicio
que me haga sentir que aún queda algo que perder,
porque lo único que me da miedo ahora,
es que te olvides de mí.
Sólo una canción me salvará.
Una canción lenta
para este mundo rápido
que se olvida de quien es
y se censura por gente anestesiada
de mentiras televisadas.
Sólo busco
que la poesía me haga sentir toda la vida,
contar las horas como si mañana todo se volviese gris,
hablar sin palabras,
que mis sueños siempre terminen en ti,
unos ojos donde poder fingir que no encuentro los tuyos
y que nadie intente venderme el olvido
porque no tengo dinero, ni ganas.


domingo, 26 de octubre de 2014

Libertad



La llamó “libertad”
porque era el nombre más bonito que había escuchado en su vida.
Cuando la conoció ella vestía un abrigo negro, y ojos color tierra
sentada en un banco viendo el devenir de todos los que pasaban por delante.
Él, sin prisa de llegar a una casa donde nadie le esperaba,
sintió su mirada en su espalda
y por primera vez supo qué significaba la palabra hogar.


La llamó “libertad”
y aún sigue intentando explicarla.
A todos los que le preguntan por ella,
a todos los que juran que no existe,
a todos los que le aseguran que nunca va a ser suya.
La explica, con el corazón en la mano,
como quien explica lo que se siente al ver un amanecer.
La explica sin esfuerzo
porque ninguno de ellos sabe escucharlo,
porque ninguno sabría reconocerla.


La llamó “libertad”
y aún la sigue buscando.
En cada vaso vacío,
en cada risa lejana,
en cada mirada profunda.
En cada frase pintada en la pared,
en cada pancarta,
en cada poema,
en cada dibujo,
en cada acorde,
en cada pedazo de arte.
En el rostro de todos aquellos que juraron quererla
y nunca la merecieron.
En cada revolución,
en cada barricada,
en cada grito de alivio.


La llamó libertad
y libertad camina, libre y sencilla,
por todos los lugares que no tienen nombre,
los que no son de nadie,
en los que no existen fronteras ni diferencias.
Brilla, para quienes saben hacerla feliz,
grita, para los que saben escucharla,
canta, para los que viven cogiéndola de la mano
y lucha por aquellos que el mundo olvida.


La llamó libertad
y era preciosa.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Vivir


Vivo
sin cerrar ni un momento los ojos
porque no quiero perderme nada;
la sonrisa de cualquier desconocido,
la mirada de mi madre,...
un beso en un parque,
tu suspiro fundiéndose en mi memoria.
Sueño
y vivo los sueños.
Sueño
porque tengo miedo a cerrar los ojos y que sea en vano,
miedo de no tener tiempo suficiente para arreglar este mundo,
de no conseguir ser quien deseo,
de que la realidad me prohiba volver a soñar.
Vivo y por eso leo.
Leo y por eso pienso;
pienso que nunca podréis ver la parte bonita del mundo
si cerráis los ojos cuando veis la mala,
que nunca podréis sentir que no podéis sentir más
si basáis la felicidad en eso que llamáis amor,
si le llamáis amor
a tener con quien compartir vida y cama;
que nunca podréis vivir
si no queréis revolución,
si no queréis ser libres,
si no queréis aprender,
si no queréis volar,
si no queréis sentir,
si no queréis viajar,
si no queréis probar,
si no queréis amar,
si no lo queréis todo.



sábado, 13 de septiembre de 2014

Dos

Estamos sentados al lado
y nunca hemos estado tan lejos.
No miramos al mismo cielo
pero sentimos el mismo miedo a que caiga
y destruya todo lo que construimos
con las dudas y las certezas,
el amor y la cobardía
de pensar en cómo hacerlo bien
cuando no tienes ni idea de qué es lo que quieres hacer.

Tengo tantas cosas en la cabeza
que se me ha olvidado lo último que no te dije
el día que me quedé en silencio mientras tú te abrias
para enseñarme tu corazón
y decirme que no lo había roto yo.
Tengo un odio inmenso a sentir
y un miedo terrible a no sentir nada,
el futuro es el arma que tengo en la mano
y no sé si lleva flores o balas.

Hace tiempo que no nos miramos.
Has convertido todos tus sentimientos en folios en blanco,
yo he tenido que romper los míos,
hemos creado de cada sí cien razones para decir que no,
y hemos llegado a ese punto en el que cada movimiento de uno
es un dolor del otro.
Hemos aprendido a llenar
los momentos de silencios
y ahora nos sobran las palabras mientras intentamos explicar
que ya no somos los mismos porque en el fondo lo seguimos siendo.

El tiempo pasa y nadie es consciente de lo que se lleva.
El tiempo pasa y nosotros con él.
No sé que va a ser de mi, qué voy a hacer,
dónde y a qué voy a dedicar mis días
pero si alguna vez tengo que escapar
sé con certeza que iré
sea donde sea que tú vueles.