lunes, 24 de febrero de 2014

Kimey

Como no podía ser de otra manera, este poema tenía que llevar su nombre.
Gracias por todo Kimey.



Tiene dos ojos que parecen dos lunas
y desde que los vi por primera vez
quise que fuesen ellos los que alumbrasen el cielo todas las noches de mi vida.
Por su pelo he descendido al infierno
que es el cielo si está ella
y creo que en él se esconden las manos
de todos los que no le tocaron el corazón como deberían,
y aunque nunca la he tocado,
ni ella a mí,
juro que he guardado su corazón en mis manos
cada vez que se ha sentido sola
y ella tiene el mío
desde el primer día en que oí su voz.

Ansia cambiar el mundo
y él la espera a ella para volver a creer en sí mismo
porque no hay nada que necesite el mundo más que belleza
y belleza es lo que ella deja
cada vez que da un paso al frente
y le giña un ojo al pasado mientras sonríe.
Tiene mil sonrisas de mentira
pero sólo una de verdad,
y crece una flor en cada desierto
cada vez que es feliz.

Parece que todos los poemas la nombran sin nombrarla
y aunque se merece cien poemas de amor al día
aún no existe en el mundo
ni una sola palabra que la describa.
 
Yo mientras, vivo siempre en primavera
porque una vez que la conoces
nunca más vuelve a ser invierno.
Yo mientras, seguiré creyendo en el amor
siempre que ella siga siendo ella todos los días de su vida.
Tan suya, y tan mía.
Tan nuestra.

lunes, 17 de febrero de 2014

Poema triste para chicas alegres

Escribo poemas tristes
porque hace tiempo que ya no escribo cuentos sin final sobre tu cuerpo.
Un día creí escribirte el nuestro.
Estábamos tan equivocados.

Equivocarse contigo siempre es acertar,
pero ninguno gana.
El juego se convierte en acertijo
si la única manera de llegar es perdiéndome.
Y me pierdo,
en los peores bares,
en las canciones que dicen más que cualquier persona,
en tus ojos cuando te imagino al otro lado de la cama.
Y de repente son las 3 de la mañana
y tengo los ojos cansados de leer los mismos poemas de siempre,
vestida con las mismas penas de siempre,
usando en mismo suspiro de siempre.
Cansada.
Como cansado está mi corazón de quererte,
como cansado está mi tiempo de esperarte.
Cansada,
de esta espiral de histeria donde sólo sé hacerme daño.
Házmelo tú,
hazme creer que vuelvo a estar viva.
El amor es una mierda pero quiero volver a sentirlo,
a través de tu nombre,
a través de tu boca.
Hazme creer otra vez en el mundo
y cámbialo conmigo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Podríamos


Podríamos no estar equivocados,
seguir cada uno por su camino
sin  mirar las flores pisadas que dejamos al irnos,
diluir la tristeza y hacerla pequeña
para que nos deje avanzar,
volver a mirar los ojos que solíamos mirar,
olvidar la historia en la que nos quisimos
en la barra de cualquier bar a las 6 de la mañana.

Mezclo la soledad y el echarte de menos con alcohol
para que no me sepan tan amargas las heridas
pero te imagino entre toda la gente
y la derrota se sienta en la silla de al lado.
Tú me miras y te acercas para decirme
que nunca habías visto un error tan bonito como yo
y yo te miro de vuelta hasta que te vas
y es entonces cuando me atrevo a decirte
que unir todos los errores de mi vida fue lo que me llevó hasta ti.
Por eso ahora el error soy yo.

Vuelvo a casa y empiezo, otra vez,
a unir los trozos de vida que se quedaron por el camino
para construir la que nos quedó a nosotros por vivir,
para la que tú creaste un mundo en tu cabeza
y yo en mi corazón.
Para la que nunca tuvimos tiempo.

Podríamos estar equivocados
dejar de pensar en lo nuestro y empezar a hacerlo,
abrir la ventana al pasado si vuelve hecho futuro,
bailar la canción que va de tu ombligo al mío,
subir a la luna y tirar el reloj,
volver a querernos con los ojos
y a mirarnos con el corazón.

Podríamos estar equivocados
y al mundo le daría igual.

viernes, 31 de enero de 2014

Cara a cara



Ahí fuera hay un mundo de casualidades jugando a parecerse a ti
mientras yo te sigo buscando en lugares donde sé que nunca te voy a encontrar.
La esperanza es lo último que se pierde
pero yo lo perdí todo el primer día que supe que te quería.
Perdí la tranquilidad,
medio corazón,
la cordura que me quedaba.
Perdí todo menos la sonrisa
y por eso siempre te llevo ahí.

Sigo pensando que eres como uno de esos amaneceres
que sólo te pasan una vez en la vida,
como el poema que siempre recuerdas,
como un piano sonando en medio de un campo de minas.
Eres los portazos en la cabeza,
las patadas en el corazón,
los tachones en el folio.
Eres todo eso que nunca va a ser mío
y lo estás haciendo bien, lo de olvidarme.

Ahí fuera hay un mundo de casualidades que no para de mirarme
y yo quiero probarlas todas
y no quedarme con ninguna
sabiendo que en medio de todas ellas
siempre va a haber un hueco para ti.


domingo, 5 de enero de 2014

Sin sentido

Camino por una calle que termina en un pozo de sentido.
Nunca llego y no es que esté perdida,
es que no quiero llegar.
Miro, y en vosotros sólo veo luces de colores.
¿A cual se supone que tengo que mirar?

"Tener que". Siempre he odiado esa expresión.
Y al amor, desde que no sale de tu boca.
No quiero más amor
y menos, que él me quiera a mí.
Sólo he hecho daño desde que llegó él a hacerme daño a mí.
A mí, que soñaba con tener 7 corazones para una sola vida
y no del revés.
Ahora, con la herida en la otra mano te escribo
para decirte
que la distancia son sólo 9 letras
y no son sólo 9 letras si decides apretar el gatillo.
Que llegué tarde y eso fue el principio,
pero también fue el final.
Llegué tarde y sentí pronto.
Para eso he estado toda mi vida sin sentir, supongo.
Para sentirte a ti, todo,
de todas las maneras.

Sigo caminando y sigo sin querer llegar.
No quiero encontrar el sentido
porque tú nunca has estado en él.


sábado, 28 de diciembre de 2013

Olvidar y toda esa mierda


Te he buscado en vagones de metro,
en los bares más bonitos de Madrid,
en los espejos y en los charcos,
en todos los ojos bonitos que he visto
desde que ya no me veo en los tuyos.
Te he buscado y he imaginado
que en medio de una plaza llena de gente que no cree en el amor
llegabas para decirme que la vida no es tan aburrida,
que el mundo no es tan horrible,
que entre el amor y el olvido hay mil mares de distancia
que nunca vamos a cruzar.
He imaginado que, al menos,
volvías para recordarme que siempre vas a ser un poco mío.
Te he buscado y ni siquiera sabría que decirte,
siendo totalmente sincera.
Quiero sangrar hasta dejarlo todo lleno de letras,
hasta que no me quede nada que decirte.
Dime cómo haces para olvidar
que hace un año me hablabas de cómo cambiar el mundo
mientras yo te abrazaba en una cama de matrimonio
que se tornó poesía esa noche.
Y te digo, desde este folio,
que por favor dejes de fingir que todo está bien entre tú y yo,
que dejes de tratarme con indiferencia cuando yo ni siquiera soy capaz
de mirarte a los ojos cuando me hablas,
que entiendas que ninguno de los dos va a volver a ser lo que era,
que no me digas que te olvide cuando no puedo ni quiero,
que dejes, por favor, de olvidarme tú a mí.

Yo ya me he acostumbrado a estar sin ti
y, qué quieres que te diga,
eso es lo más triste que me ha pasado nunca.



La revolución de las flores

Te ví durante mucho tiempo
pero no supe mirarte
hasta el día en que tú me miraste a mí.
Entonces, entendí que entre tú y yo
sólo había un sueño de distancia,
el mismo puto sueño de siempre:
cambiar el mundo tanto como nos dejase la vida.

Sigo teniendo el mismo sueño
y las mismas ganas de que seas tú
el que me coja la mano los instantes previos a la guerra
me mires con los ojos llenos de la furia que da tener esperanza
y me toques el pelo dejando caer entre tus dedos
la paz necesaria para ganar.

Nos volveremos a enamorar en alguna revolución
pero mientras,
ojalá tu vida sea un campo de amapolas.