viernes, 28 de marzo de 2014

Vinilos

Me encanta bailar
pero soy la parte rayada del disco de tu vida.
Paso, una a una, las canciones
hasta llegar al estribillo que te recuerda a mí
a ver si encuentras así
algún motivo para volver.
Leo, uno a uno todos tus poemas
a ver si encuentro algo que me diga por qué ya no me escribes
y vuelvo, una y otra vez,
al mismo punto muerto.
Al punto donde nos dejamos morir.
Creo aprender a vivir sin ti
y aparece de repente,
golpeándome,
cualquier recuerdo en el que sonríes
y ya sólo recuerdo la salida de emergencia,
y la forma en la que me mirabas cuando me iba,
y como sonreíamos mientras nos creábamos las heridas el uno al otro.
Subo entonces al piso más alto de mis miedos
y grito que te quiero
porque, después de perderme a mi misma,
ya no tengo nada que perder
excepto el tiempo que tú
no vas a perder conmigo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Ojeras


He soñado con ciudades vacías
donde los edificios no eran más altos que nuestros sueños,
donde nosotros éramos los dueños del tiempo,
donde la distancia juró no volver a vernos.
He soñado con ciudades donde la libertad
paseaba con nosotros de la mano,
donde llevábamos la tristeza debajo de los pies,
donde los valores se nos caían de los bolsillos.
He soñado con ciudades vacías de gente
y llenas de personas,
donde los que se miraban eran los corazones y no los cuerpos,
donde lo normal era follarse a las mentes,
donde lo raro era tener el corazón intacto.
He soñado con ciudades donde los que presumían
eran los que lo tenían roto,
como heridas de guerra,
como unas zapatillas desgastadas de tanto vivir.
He soñado con ciudades con derechos para todos
donde la única ley era ser libres,
y felices,
para elegir si querer serlo o no.
Donde sentirse lleno,
donde beberse hasta la última gota del vaso,
donde la vida era dar y recibir
y no recibir para dar luego.
He soñado con ciudades donde lo normal
era vestir ojeras,
donde las flores colgaban de las puertas,
donde escapar
era descender por ellas.
He soñado con ciudades en blanco y negro,
con ciudades en ámbar,
con ciudades tan azules como el cielo.


He soñado con ciudades sin guerras,
no me pidas que no duerma.
Me enamoraré de aquel que me lo prometa.

lunes, 24 de febrero de 2014

Kimey

Como no podía ser de otra manera, este poema tenía que llevar su nombre.
Gracias por todo Kimey.



Tiene dos ojos que parecen dos lunas
y desde que los vi por primera vez
quise que fuesen ellos los que alumbrasen el cielo todas las noches de mi vida.
Por su pelo he descendido al infierno
que es el cielo si está ella
y creo que en él se esconden las manos
de todos los que no le tocaron el corazón como deberían,
y aunque nunca la he tocado,
ni ella a mí,
juro que he guardado su corazón en mis manos
cada vez que se ha sentido sola
y ella tiene el mío
desde el primer día en que oí su voz.

Ansia cambiar el mundo
y él la espera a ella para volver a creer en sí mismo
porque no hay nada que necesite el mundo más que belleza
y belleza es lo que ella deja
cada vez que da un paso al frente
y le giña un ojo al pasado mientras sonríe.
Tiene mil sonrisas de mentira
pero sólo una de verdad,
y crece una flor en cada desierto
cada vez que es feliz.

Parece que todos los poemas la nombran sin nombrarla
y aunque se merece cien poemas de amor al día
aún no existe en el mundo
ni una sola palabra que la describa.
 
Yo mientras, vivo siempre en primavera
porque una vez que la conoces
nunca más vuelve a ser invierno.
Yo mientras, seguiré creyendo en el amor
siempre que ella siga siendo ella todos los días de su vida.
Tan suya, y tan mía.
Tan nuestra.

lunes, 17 de febrero de 2014

Poema triste para chicas alegres

Escribo poemas tristes
porque hace tiempo que ya no escribo cuentos sin final sobre tu cuerpo.
Un día creí escribirte el nuestro.
Estábamos tan equivocados.

Equivocarse contigo siempre es acertar,
pero ninguno gana.
El juego se convierte en acertijo
si la única manera de llegar es perdiéndome.
Y me pierdo,
en los peores bares,
en las canciones que dicen más que cualquier persona,
en tus ojos cuando te imagino al otro lado de la cama.
Y de repente son las 3 de la mañana
y tengo los ojos cansados de leer los mismos poemas de siempre,
vestida con las mismas penas de siempre,
usando en mismo suspiro de siempre.
Cansada.
Como cansado está mi corazón de quererte,
como cansado está mi tiempo de esperarte.
Cansada,
de esta espiral de histeria donde sólo sé hacerme daño.
Házmelo tú,
hazme creer que vuelvo a estar viva.
El amor es una mierda pero quiero volver a sentirlo,
a través de tu nombre,
a través de tu boca.
Hazme creer otra vez en el mundo
y cámbialo conmigo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Podríamos


Podríamos no estar equivocados,
seguir cada uno por su camino
sin  mirar las flores pisadas que dejamos al irnos,
diluir la tristeza y hacerla pequeña
para que nos deje avanzar,
volver a mirar los ojos que solíamos mirar,
olvidar la historia en la que nos quisimos
en la barra de cualquier bar a las 6 de la mañana.

Mezclo la soledad y el echarte de menos con alcohol
para que no me sepan tan amargas las heridas
pero te imagino entre toda la gente
y la derrota se sienta en la silla de al lado.
Tú me miras y te acercas para decirme
que nunca habías visto un error tan bonito como yo
y yo te miro de vuelta hasta que te vas
y es entonces cuando me atrevo a decirte
que unir todos los errores de mi vida fue lo que me llevó hasta ti.
Por eso ahora el error soy yo.

Vuelvo a casa y empiezo, otra vez,
a unir los trozos de vida que se quedaron por el camino
para construir la que nos quedó a nosotros por vivir,
para la que tú creaste un mundo en tu cabeza
y yo en mi corazón.
Para la que nunca tuvimos tiempo.

Podríamos estar equivocados
dejar de pensar en lo nuestro y empezar a hacerlo,
abrir la ventana al pasado si vuelve hecho futuro,
bailar la canción que va de tu ombligo al mío,
subir a la luna y tirar el reloj,
volver a querernos con los ojos
y a mirarnos con el corazón.

Podríamos estar equivocados
y al mundo le daría igual.

viernes, 31 de enero de 2014

Cara a cara



Ahí fuera hay un mundo de casualidades jugando a parecerse a ti
mientras yo te sigo buscando en lugares donde sé que nunca te voy a encontrar.
La esperanza es lo último que se pierde
pero yo lo perdí todo el primer día que supe que te quería.
Perdí la tranquilidad,
medio corazón,
la cordura que me quedaba.
Perdí todo menos la sonrisa
y por eso siempre te llevo ahí.

Sigo pensando que eres como uno de esos amaneceres
que sólo te pasan una vez en la vida,
como el poema que siempre recuerdas,
como un piano sonando en medio de un campo de minas.
Eres los portazos en la cabeza,
las patadas en el corazón,
los tachones en el folio.
Eres todo eso que nunca va a ser mío
y lo estás haciendo bien, lo de olvidarme.

Ahí fuera hay un mundo de casualidades que no para de mirarme
y yo quiero probarlas todas
y no quedarme con ninguna
sabiendo que en medio de todas ellas
siempre va a haber un hueco para ti.


domingo, 5 de enero de 2014

Sin sentido

Camino por una calle que termina en un pozo de sentido.
Nunca llego y no es que esté perdida,
es que no quiero llegar.
Miro, y en vosotros sólo veo luces de colores.
¿A cual se supone que tengo que mirar?

"Tener que". Siempre he odiado esa expresión.
Y al amor, desde que no sale de tu boca.
No quiero más amor
y menos, que él me quiera a mí.
Sólo he hecho daño desde que llegó él a hacerme daño a mí.
A mí, que soñaba con tener 7 corazones para una sola vida
y no del revés.
Ahora, con la herida en la otra mano te escribo
para decirte
que la distancia son sólo 9 letras
y no son sólo 9 letras si decides apretar el gatillo.
Que llegué tarde y eso fue el principio,
pero también fue el final.
Llegué tarde y sentí pronto.
Para eso he estado toda mi vida sin sentir, supongo.
Para sentirte a ti, todo,
de todas las maneras.

Sigo caminando y sigo sin querer llegar.
No quiero encontrar el sentido
porque tú nunca has estado en él.