Me encanta bailar
pero soy la parte rayada del disco de tu vida.
Paso, una a una, las canciones
hasta llegar al estribillo que te recuerda a mí
a ver si encuentras así
algún motivo para volver.
Leo, uno a uno todos tus poemas
a ver si encuentro algo que me diga por qué ya no me escribes
y vuelvo, una y otra vez,
al mismo punto muerto.
Al punto donde nos dejamos morir.
Creo aprender a vivir sin ti
y aparece de repente,
golpeándome,
cualquier recuerdo en el que sonríes
y ya sólo recuerdo la salida de emergencia,
y la forma en la que me mirabas cuando me iba,
y como sonreíamos mientras nos creábamos las heridas el uno al otro.
Subo entonces al piso más alto de mis miedos
y grito que te quiero
porque, después de perderme a mi misma,
ya no tengo nada que perder
excepto el tiempo que tú
no vas a perder conmigo.
viernes, 28 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
Ojeras
He soñado con ciudades vacías
donde los edificios no eran más altos que nuestros sueños,
donde nosotros éramos los dueños del tiempo,
donde la distancia juró no volver a vernos.
He soñado con ciudades donde la libertad
paseaba con nosotros de la mano,
donde llevábamos la tristeza debajo de los pies,
donde los valores se nos caían de los bolsillos.
He soñado con ciudades vacías de gente
y llenas de personas,
donde los que se miraban eran los corazones y no los cuerpos,
donde lo normal era follarse a las mentes,
donde lo raro era tener el corazón intacto.
He soñado con ciudades donde los que presumían
eran los que lo tenían roto,
como heridas de guerra,
como unas zapatillas desgastadas de tanto vivir.
He soñado con ciudades con derechos para todos
donde la única ley era ser libres,
y felices,
para elegir si querer serlo o no.
Donde sentirse lleno,
donde beberse hasta la última gota del vaso,
donde la vida era dar y recibir
y no recibir para dar luego.
He soñado con ciudades donde lo normal
era vestir ojeras,
donde las flores colgaban de las puertas,
donde escapar
era descender por ellas.
He soñado con ciudades en blanco y negro,
con ciudades en ámbar,
con ciudades tan azules como el cielo.
He soñado con ciudades sin guerras,
no me pidas que no duerma.
Me enamoraré de aquel que me lo prometa.
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