mientras yo te sigo buscando en lugares donde sé que nunca te voy a encontrar.
La esperanza es lo último que se pierde
pero yo lo perdí todo el primer día que supe que te quería.
Perdí la tranquilidad,
medio corazón,
la cordura que me quedaba.
Perdí todo menos la sonrisa
y por eso siempre te llevo ahí.
Sigo pensando que eres como uno de esos amaneceres
que sólo te pasan una vez en la vida,
como el poema que siempre recuerdas,
como un piano sonando en medio de un campo de minas.
Eres los portazos en la cabeza,
las patadas en el corazón,
los tachones en el folio.
Eres todo eso que nunca va a ser mío
y lo estás haciendo bien, lo de olvidarme.
Ahí fuera hay un mundo de casualidades que no para de mirarme
y yo quiero probarlas todas
y no quedarme con ninguna
sabiendo que en medio de todas ellas
siempre va a haber un hueco para ti.